11.12.09
El dilema del tornillo, el clavo, el martillo y el destornillador
Y es que en más ocasiones de las que nos gustaría, en el mundo del software nos encontramos con situaciones que responden comunmente al siguiente símil.
Juan tiene un clavo y Pedro un destornillador. Juntos, quieren conseguir clavar el clavo en una tabla. Alberto, un amigo de ambos, tiene un martillo y también sabe usar el destornillador.
Antes de comenzar el trabajo Juan y Pedro se reunen; y tras descartar el pedirle el martillo a Alberto, por motivos que desconocemos, deciden clavar el clavo en la tabla con el destornillador.
Alberto, que participa como observador en la reunión, analiza la situación y transmite a Juan y Pedro sus conclusiones:
- Si intentan clavar el clavo con el destornillador, puede que al final lo claven, ahora bien, al no ser la herramienta más adecuada, van a necesitar invertir muchos recursos para conseguirlo, ya que van a enfrentarse a innumerables problemas.
- Si lo clavan, seguramente o quede el clavo torcido, o acaben rompiendo el destornillador.
- Si saben que yo tengo un martillo, y que sé clavar clavos con él, ¿por qué no me lo piden?
A partir de aquí aparecen las tres vertientes de la historia:
- Juan y Pedro le piden el martillo a Alberto. El clavo se clava y todos son felices. (Esta no suele ocurrir).
- Juan y Pedro proceden con su idea inicial. Un año más tarde de lo previsto la mitad del clavo y torcido está casi clavado en la tabla. El destornillador ya no sirve. (Esta os sonará más).
- Juan, Pedro y Alberto siguen la reunión hablando de más alternativas, de las expectativas y necesidades de cada uno. Finalmente, caen en la cuenta que a Juan no le importa quitar algo de la superficie de su clavo (donde debería golpear el martillo), ya que la final lo que quiere es clavar el clavo y eso no le afecta a su objetivo. Curiosamente el hueco que dejan en la superficie del clavo es el suficiente para que encaje el destornillador y conseguir así, sin apenas esfuerzos extra respecto al martillo, clavar el nuevo tornillo, salido tras manipular el clavo, con el destornillador. (Esta tampoco suele ocurrir).
Para los menos imaginativos o exhaustos tras una dura jornada de trabajo, una pista: la historia la ha escrito Alberto.
Un saludo.
Miguel.