Escapar

Lo he intentado tantas veces. Por las mañanas es cuando más me acerco, pero creo que nunca voy a poder.

Pero a él se lo vi hacer, por lo menos tres veces.

El día que llevaba su jersey azul, ese que tenía tantos agujeros que parecía un queso gruyere. Aunque para él no tenía importancia, peor era no tener.

Escapó, una y otra vez. Y cuando le preguntaba que por qué volvía su respuesta siempre era la misma.

– Uno siente la necesidad de escapar cuando se siente atrapado; uno no quiere volver si teme volver a enfrentarse a algo.

Mañana volveré a intentarlo.

Cuentos cortos.

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