Tiempo

Es muy importante mantener el control sobre tu tiempo, porque el sentimiento de pérdida de control sobre el mismo puede hacerte caer en el pánico, la desesperación o la depresión.

La palabra tiempo, como la gran mayoría, puede mantener dos dimensiones completamente opuestas en base a cómo proyectes las palabras sobre él. Como se te ocurra anteponer a la palabra “tiempo” otras como “perder”, “malgastar”, “no aprovechando el”, “escapando el” (ésta es sin duda para mí la más angustiosa)… estás perdido. Te llenas de veneno, te ahogas tú solo.

Yo no sé nada del concepto físico de tiempo, pero me gusta pensar que para cada uno de nosotros el tiempo es diferente. Tengo claro que existen algunas constantes relativas al tiempo más o menos equilibradas y presentes en todos de igual manera, principalmente que la percepción del mismo varía con la edad; pero más allá de eso, el cómo vivamos el tiempo tú o yo es una variable “única” (y permitidme lo de única que ya sé que no somos individualmente tan excepcionales) que nos diferencia a cada una de las personas. Mi viaje en el tiempo al respecto de cómo me proyecto y traslado a través de él (no me estoy refiriendo a vivencias o hechas concretos si no a mi actitud ante el mismo) no tiene por qué tener nada que ver con el tuyo.

Un ejemplo es irte a dormir con la sensación de haber trabajado tu tiempo durante el día, y estar en paz con él; y otra, ante el mismo escenario de sucesos acontecidos durante el día, tener la sensación de que lo has echado a perder, no lo has aprovechado, no has estado haciendo lo que esperabas hacer. No quererte ir a dormir por el mero hecho de sentir que tienes que hacer más, cuando por otro lado podría sentirte en paz con lo que has hecho hoy y simplemente irte a descansar para poder recuperar fuerzas de cara a todo lo bueno que puede venir mañana… Puedes ser “simplemente” feliz o estar frustrado. Oye, y la felicidad de un escenario o todo el daño del otro nos lo podemos hacer nosotros solos!

Me gusta reflexionar sobre el tiempo sobre todo cuando lo tengo, cuando puedo tocarlo, cuando puedo sentirlo, cuando hasta tengo la capacidad de decidir qué hacer con él durante prácticamente todo el día. Cuando puedo sentarme en una silla, sin hacer nada más que bucear en mis pensamientos, prácticamente sólo sintiendo que floto a través de los minutos y las horas. Cuando no me siento obligado a estar corriendo hacia nada, cuando las personas que me rodean se equilibran y empiezan a vibrar en la misma frecuencia. Y no es fácil llegar a este estado, hace falta antes pasar por una fase de descompresión que es dura, donde pasas de la suma locura del día a día a conseguir encontrarte de nuevo en base a pausar las obligaciones y centrarte en ti y en los tuyos.

Eh, se nota que estoy de vacaciones.

Y a través del aprendizaje de haber repetido esta circunstancia los últimos años, sé que ahora es el momento de establecer prioridades y trazar el plan de lo que va a ser este nuevo año. Ahora es cuando lo ves todo suficientemente claro, ahora estás descansado física y mentalmente, pero sobre todo lo segundo. Es momento de planificar tu tiempo y tus prioridades, qué quieres ser dentro de un año, de qué quieres estar orgulloso; por qué quieres recibir una palmada en la espalda, un beso o un abrazo de las personas que te importan; qué necesitas como ser individual cubrir para sentir que tu vida tiene un sentido, que avanzas hacia la dirección correcta, que estás en paz contigo mismo.

Es el momento de trazar tu plan.

Cuentoscortos.

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